sábado, 14 de octubre de 2017

Halloween'17: Un fin de semana aterrador en PortAventura


No hay mejor día para hablar de terror que un viernes 13... pero como me he extendido mucho pues lo he acabado publicando un sábado 14 por la tarde ¡Uhhhh!. La historia que os vengo a contar en el día de hoy es una experiencia terrorífica que vivimos el pasado fin de semana en la visita que hicimos a PortAventura. Tras muchos años sin visitar sus instalaciones, decidimos que era hora de regresar a recordar los buenos momentos que hemos pasado en la época de Halloween en antaño y volver a visitar alguna de las atracciones más clásicas e icónicas del parque y descubrir el nuevo parque, Ferrari Land.

Servidor comenzaba su viaje camino al resort desde Madrid. Una oferta, o semi oferta, en uno de los primeros AVE que salían camino de Camp "La estación fantasma" Tarragona situada en medio de la nada en terrenos tarraconenses. El terror comenzaba para saber como llegar hasta Tarragona desde allí. Alguien tuvo la genial idea de poner los horarios en el otro extremo de la parada del bus, no sea que lo encuentres pronto y puedes huir del lugar rápidamente. Afortunadamente soy un hombre listo, con recursos y lo encontré. Aunque en teoría los autobuses no tienen porque estar sincronizados con los trenes, por lo que parece si que lo están, y en poco menos de un cuarto hora estaba subido en un autobús que me llevaría hasta la estación de autobuses de Tarragona. Desde allí pensaba que tendría que ir hasta la estación de tren para llegar al apeadero de PortAventura pero no. Si es que lo decía Dory en Buscando a Nemo "Qué manía tenéis los hombres con no preguntar" pero yo decidí hacerlo y en media hora salía un autobús que me dejaría en el parking de los parques...

Arte urbano en las calles de la estación de autobuses de Tarragona

...el bus arranca. Yo miro por la ventana. Hace calor. Ya me estoy poniendo rojo de la caló que hace. A los pocos minutos se ve de fondo Shambhala, Hurakan Condor, Dragon Khan y la recién abierta Red Force que hacen que el skyline del lugar se haya modificado pareciendo casi un parque de Six Flags. Cuando parece que estoy llegando, un giro del autobús empieza a rodear las instalaciones. Me pegó al cristal pensando que porque está girando. No faltaría mucho tiempo para saberlo: el autobús me iba a dar una vuelta turística por La Pineda, paseando por alrededor de la playa (Que sólo le faltó pararse y que nos bajáramos a jugar con la arena), las urbanizaciones, ver a todos los guiris que pululaban por allí, conocer Salou a fondo y, finalmente, dos gallegos y yo (los supervivientes que quedamos en el bus) llegar a PortAventura.

Pues yo diría que parece que hace muy buen tiempo, dejadme bajar a la playa

Red Force impresiona mucho más de cerca que de lejos, "Ohh qué grande, Ohh qué larga". El bus me deja en el aparcamiento. No parece que haya mucha gente y ahora tengo una gran duda ¿Cómo cojones llego al Hotel Gold River? Para situaros: El hotel se encuentra junto al Far West y está situado en una especie de colina. Sí, rollo Psicosis. Y antes de encontrar la solución, un hombre de seguridad porra detector de metales en mano al verme con la maleta me hizo un Stop right now thank you very much y me dijo que donde iba. Viendo que iba para el hotel me mandó hasta la Oficina de Información. Desde allí me remitieron de nuevo al parking donde tendría que esperar en un punto habilitado de recogida del Gold River. Vendría un coche a buscarme y me subiría al hotel.

Imagen promocional del Hotel Gold River, situado en las alturas de algún lado junto al Far West

Allí subido, y debatiendo sobre el referéndum (que uno es muy osado y vive al límite), me sentía como si fuera a descubrir misterios mirando por la ventana con cara de interesante. Auxiliamos a un coche que estaba de camino (Auxiliar: Que estaban en la garita del hotel y no encontraban la reserva, pero soy como este vídeo en el que a uno le ponen a Gloria Serra para darle más emoción a su vida) y llegué a la recepción del hotel. Diré que el trato del chofer, saludos Adri, fue estupendo, maravilloso y un tío muy majo al que le conté que nos estábamos reuniendo un grupo de amigos que íbamos en bloques frikis al parque a lo que me dijo que "Pues eso es que hay que disfrutar de la vida, que son cuatro días".

En la recepción vi que lo de Halloween se lo habían tomado muy en serio: La decoración ya no existe en ningún lugar del hotel y lo más terrorífico fue la cara de la persona que me atendió que no sé si estaba haciendo el check in del hotel o me estaba hablando de la inscripción en la universidad. Aunque en la reserva indiqué que si podía estar la habitación por la mañana, no estaba (Sorpresa, ¿A qué no os lo esperabais?) y me dieron mi pulsera Express -porque sí, esta vez decidimos que pasábamos de hacer colas que no fueran hombres- y la llave del hotel-entrada-del-parque-vale-para-todo. Me dijeron que me mandarían un SMS cuando estuviera la habitación disponible y, si no me lo mandamos por algún misterioso, inquietante y perturbador motivo, que me pasará a partir de las 15:00h por allí para que me la dieran.

Hace unos años esto era Mediterránia, ahora incluye una montaña rusa y parte del skyline de Ferrari Land

Así que me fui en modo Riding Alone, que cantaban RedNex, cantando por las calles de Sullivan City -el pueblo imaginario que han creado y donde se encuentra el hotel- hasta entrar a PortAventura. Algo bueno de este hotel es que tiene una entrada directa al parque. En un pis-pas te plantas en el Far West, ¡Ahora sólo me quedaba decidir que hacer! Aproveché estas horas de soledad para coger un poco de insolación y darme una vuelta por algunas de las montañas rusas. Las filas de espera del viernes eran cuasi nulas, entre diez y cero minutos y descubrí que aunque Halloween es una época donde, habitualmente, suele haber gente para sus responsables es temporada baja por lo que algunas atracciones como Angkor estaban cerradas. Y eso que el calor que hacía era para lanzarse por las atracciones de agua sin problema alguno. Pues así me hice un Shambhala, un Furius Baco y comer porque estaba con mucha hambre. La decoración de Halloween se vuelve a basar en ver cuantas calabazas pueden meter por el parque, unos esqueletos por ahí colgando y poca cosa más. Ni la música terrorífica de los primeros años, ni cuando cae la noche tener la sensación que te van a asaltar para saquearte más dinero darte unos buenos sustos.

Y he aquí el nivel de colas durante el día de hoy (Imagínese como si fuera una azafata del Un, Dos, Tres)

Descubrí que Halloween ha pasado de ser un lugar donde pasar miedo a convertirse en una extraña mezcla donde el hecho que alguien vaya disfrazado de vampiro o de algún personaje de terror se considera que ya es tematización. Bueno, consideramos que puede ser Halloween o una fiesta de disfraces: un hombre disfrazado de vampiro junto a Woody, también de vampiro, cantan It's raining men o Sofía -Sí, así sin vaselina ni nada- y casi se mosquea cuando le dice que no se va a poner cantar La Macarena, que no es momento. Well...

Miércoles indignada con el buen rollismo de su familia clonada en el parque

Si hace unos años La Familia Addams o el Cortacabezas daban mal rollo... ahora lo hacen aún más. Los primeros van en un coche rosa cantando una de las canciones pegadizas que parecen hechas calcadas unas a otras de la última época del parque mientras que el Cortacabezas va amenazando a los visitantes diciéndoles si quieren que les haga un cortecito. Terrorífico. Mucho. Me senté en un banco, empecé a balancearme y a mirar el móvil deseando que llegara el mensaje para que estuviera mi habitación. Nunca llegó y quedé encerrado en el parque donde mi alma aún sigue correteando entre Woody y el cantante vampiro... ¡NO, ES BROMI! Lo de que llegara el mensaje es verdad, nunca llegó pero a las tres, ya siendo dos, nos pasamos por la recepción y allí nos indicaron.

Un detalle que ninguno habíamos visto durante estos años: El Ying Yang hecho con flores

Subida al segundo piso del edificio principal del Gold River. Ascensor. Se abren las puertas. Lo que vi en ese pasillo fue algo que no querría haber visto. La cantidad de toallas por los suelos, acumuladas como si por allí hubiera pasado un torbellino, carritos de limpieza y demás era estremecedor. Leasé como Pedro Piqueras dando las noticias. Que una cosa es que estén limpiando pero lo que vimos daba vergüenza. Dimos una vuelta entera hasta encontrar la habitación y volvimos al parque donde el viernes la tónica del lugar siguió entre colas escasas y breves (Y ahora con el paso de los días la pregunta es, "Si así estaba PortAventura, ¿Cómo estaría Ferrari Land?") lo que nos permitió montar en unas cuantas atracciones tomándolo con mucha calma que teníamos todo un día entero más para el parque.

Nuestra cara al llegar al pasillo del hotel

Este día la pulsera Express quizás no hubiera sido necesaria pero el sábado pensamos que fue una gran inversión. "Mirad a la peble que hace cola", mientras tú ya has subido un par de veces a la misma atracción esperando apenas unos minutos. 

El viernes el parque cerraba a las 19:00h., una hora temprana con el buen tiempo que hacia, así que nos hicimos una pregunta que nos rondaba la cabeza y nos tenía intrigados: Si queríamos irnos del hotel, ¿Cómo podíamos llegar a Salou o al centro comercial que veíamos perfectamente desde la ventana de la habitación?. La respuesta en recepción fue clara y sincera: "Pues, hay gente que ha ido andando hasta el centro comercial pero... atravesando la carretera lo cual no es muy recomendable. Y para bajar a Salou o en taxi o en coche". Vale, voy a poner dos gifs con el careto que se nos quedó:


Bolli nos representa, ¿Cómo que no hay forma de salir de aquí sin hacer un Misión Imposible?
Estamos atrapados ATRAPADOS.

Resumen. Íbamos a vivir la gran aventura de "Atrapados en el hotel": Un montón de gente. Un pueblo del oeste. Un lugar del que no poder salir hasta la mañana siguiente. Todo puede suceder. Sí, todo: Un montón de familias correteando, un saloon del oeste (donde sólo bebimos algo pero no descubrimos que era eso de la Mini Disco que iban a montar por la noche) y un hombre con un hacha, de plástico, que algún amigo temió que fuera un psicópata encantando que estuviéramos en ese hotel para poder matarnos lentamente uno tras otro. Más sorpresas fueron que en la habitación habían aparecido unos jabones que no estaban cuando nos habían dado la habitación... Misteriosos.

La siguiente aventura era ¿Qué vamos a cenar? La opción de comer otra vez perritos caliente o pagar un pastizal en un restaurante no nos apetecía mucho. Otra pregunta asaltó nuestra mente, ¿Y si pedimos comida a domicilio llegarán hasta aquí?. Sí y no... porque sólo pueden llevarlo hasta la entrada del hotel donde está la garita del guardia y hay que bajar a recogerlo vete a saber tú porque caminos escondidos. ¿A nadie se le ocurrió hacer una conexión con la humanidad y no sólo con Woody? No, parece ser que no. Pero cenamos pizza en la cama como si aquello fuera una reunión de Chicas Malas pero jugando el Grindr de un amigo y descubriendo que hay gente muy insistente por el mundo en cuanto les dices "Tamos 4" como si fuera una canción de Maluma se vienen muy arriba.

Las mañanas en los hoteles de PortAventura son una auténtica delicia sobre todo para los amantes de los desayunos buffets libre. Uno se encuentra con la felicidad hecha comida: Si eres de los sanos, tienes muchas piezas de frutas, pan integral, yogures... ahora que si eres amante de la grasa ¡Ah amigo! ¡El terror es para tu cuerpo y su colesterol! Bacon, salchichas de todas clases, huevos fritos, churros... Lo dicho LA felicidad. Eso es algo que ha seguido la tradición de años anteriores que hemos visto en todos los hoteles que hemos estado como El Paso o el PortAventura. No ha decaído y siguen siendo la rapidez hechas personas todos los que trabajan allí. Un diez para ellos.

El sábado se notaba que había más ambiente en el parque y también era el momento en el que Halloween tomaba más fuerza ya que entre diario el parque no tiene todos los espectáculos que están en el fin de semana o hay muchas menos sesiones para poder verlos.

En el lugar donde antes estaba Sammy, y un dinosaurio, ahora llega la Medeiros y toda la panda de [·REC]

Era momento de descubrir [·REC] Apocalipsis. PortAventura se ha convertido en un lugar donde hay que pagar por una gran cantidad de cosas que en un parque temático NO se debería hacer. Cuando abrió el pasaje de REC ya se hizo de pago, un extra a una entrada que no es barata, con lo cual aumentas el ingreso, y tienes mayores beneficios. Una cola relativamente corta para adentrarnos en esta atracción que ha sido una colaboración con Filmax y que dicen que son "350 metros de recorrido y cerca de 15 interminables minutos" y sí, lo de los quince minutos os aseguro que es cierto. Desde que entras por la zona "de seguridad" hasta que sales es una ETERNIDAD. Y esto no es negativo, al revés, es una gozada disfrutar de este pasaje del terror que se encarga de recrear momentos de las cuatro películas de la saga... aunque si no habéis visto la última o la olvidáis casi que mejor. No sólo hay actores por todos lados que parece que se están multiplicando por momentos, Infectados everywhere, sino que la ambientación también hace mucho. No sólo se ven escenas calcadas de la saga hay momentos con proyecciones de algunas de las escenas en monitores o pantallas gigantes y, por un momento, te da la sensación que te están poniendo a dar vueltas por el mismo lugar una y otra vez. Las consecuencias de ir cuatro amigos juntos y que tú seas el más valiente es sentirte rodeado, agarrado y acabar afónico. Una "grata experiencia" que es lo más Halloween de verdad que nos vamos encontrar en el parque. Muy grande, divertido y malrollero.

No sé si es un pasaje del terror o un nuevo garito donde ponen copas en el parque ¡CUATRO GYN TONICS POR AQUÍ!

Horror in Fest es una versión actualizada del Horror in Penitence que ha acabado siendo un pasaje del terror permanente del parque durante toda la temporada y también de pago. Como REC son 5€ aunque existe un bono con los dos que son 8€ y, de regalo, unos chapitas de las atracciones. Otra cosa no pero estrategias de marketing las tienen todas muy bien establecidas: compras las entradas, te dan chapas, las gente se las pone: publicidad gratis. Después de venir de REC, Horror in Fest es un pasaje bastante cuco aunque repite muchas de las escenas que ya estaban de la versión anterior y donde también se pasa un mal rato. Entre seres de ultratumbas, trampillas secretas y sobre todo sin saber por donde te va a salir el próximo personaje.

La Selva del Miedo tiene overbooking de seres sobre naturales

El tercer pasaje adulto de Halloween nos lo encontramos en La Selva del Miedo. Por primera vez en la historia (For the first time in forever) decidimos tras una votación democrática (Dos noes, una duda y un sí) que no íbamos a hacer la cola que, media hora antes de empezar, ya iba por las dos horas y cuarto. Nuestra pulsera Express, ni la de nadie, era válida para esta atracción ¡Pero si pagabas 10€ tenías entrada rápida! Sí, amigos, que yo lo cuento así y me parece que estoy en un capítulo de Los Simpsons dedicados a Disneyland. Y es que una de las grandes diferencias entre Disneyland y PortAventura es que aunque ambos te van a tratar de vender todo lo que puedan, Disneyland lo hace de una forma mucho más elegante y en PortAventura es como si estuvieras en El Corte Ingles: lleno de carteles y de una forma tan descarada que hasta los más fans acérrimos del parque se encuentran horrorizados ante lo que se ha convertido. Decidimos que en vez de hacer esta cola nos íbamos a dar unos bañitos al Gran Canyon Rapids -que nos mojamos un poquejo pero poco-, beber cervezas y así entonados disfrutar de Shambhala y de una de esas atracciones que a priori son más "tontas" pero es muy divertida.

El Secreto de los Mayas, lugar perfecto para perderse, hacer cruising o desapaecer en la cuarto dimensión

El Secreto de los Mayas es un laberinto de espejos, un clásico de los parque de atracciones más añejos (el Parque de Atracciones de Madrid o el Tibidabo lo han tenido) que aquí juega con unos elementos Mayas, mucho más colorido pero muy rayante. Y es que puede parecer que algo tan sencillo como unos espejos y un laberinto no puede ser tan divertido, y lo es. Las risas están aseguradas y perderse es mucho más fácil de lo que uno puede pensar. Sólo diré que a algún grupo tuvieron que entrar a sacarles porque no había forma de que encontraran la salida.

Vista clásica del parque desde 1995: Dragon Khan desde la Muralla China

Siguiendo con atracciones ya clásicas del parque nos encontramos con el Dragon Khan, que en su momento batió records, y que como todas las montañas rusas del parque me da la sensación que han hecho algo en el mantenimiento o es que mi cuerpo ya se ha forjado y no siente las vibraciones tan extremas como antes. Furius Baco sigue teniendo uno de los lanzamientos más brutales que he vivido, y da igual las veces que subas, ese momento que del lanzamiento sigue siendo impresionante y único. Stampida es otra de las que sigue pareciendo que no te dejas tanto los riñones como antes en la atracción y sigue siendo la competición entre dos trenes que se entremezclan con el Tomahawk, la versión mini de la atracción, que tiene unos trenes que son muy cómodos y acolchados... bien podrían ponerlos también en la Stampida ¡Daba gustito estar sentado!. El Diablo, que lleva años sin La Mina del Diablo (Uno de los pasajes del terror más chulos que ha tenido el parque) pero que, pese a los años, sigue siendo una atracción con gran cantidad de fila de espera.


"Oye, esto no subía tanto, ¿no? Es que lo veo muy alto..."

Hurakan Condor sigue manteniendo ese nivel de emoción desde que empiezas a subir, alto muy alto, hasta la caída que es eterna y que puedes hacer sentado, de pie o normal... Mal rollero todo. Ahora bien, la joya de la corona es para mí el Shambhala, una de las montañas rusas más disfrutables llenas de airtimes, momentos de volar entre las nubes y mil sensaciones de flotar que en pocas atracciones he conseguido tener. Nos dimos más de un viaje por sus alturas.

Entre los espectáculos hay que destacar el trabajo de todos los profesionales de Halloween Kingdom porque aunque todo esté envuelto en un guión sin sentido que da la sensación que aquello es un Noche de fiesta: Theme park editión, el trabajo de los tres cantantes (Ángel Capel, Patricia Fernández y Ely Lopez), el guitarrista y la violinista que tocan en directo, el equipo de bailarines y el equipo de artistas es espectacular y te deja con la boca abierta. Aunque no aparece en los beneficios del Express, el Teatro tiene habilitado una zona para las personas con la pulsera por lo que nos asignamos con un lugar preferente sin hacer nada de cola. "Seguid mirando a la plebe, como si fuéramos ricos". La selección musical era bastante curiosa, entre las canciones escogidas nos encontramos con el Run Boy Run de Woodkid reversionado para la ocasión que fue un momento de "Oh Dios" pero después les quedó bastante bien.


La Muerte Viva, en La Cantina mexicana, sonaba muy bien porque calcular los horarios para ver espectáculos es una obra de arquitectura y acabamos "viendo" el espectáculo mientras hacíamos la cola para elegir que es lo que comíamos. Nos dio tiempo a ver un par de números y, sí, un montón de anuncios más del parque, de los pasajes, del parque de Ferrari, de más espectáculos... Alguien debería recordarles que los espectáculos (gratuitos) se llenaban antes sin esta promoción tan exagerada y que hay un momento que dices "Me empiezo a sentir un poco acosado".

Anthony Senén fue en su momento el protagonista de esta aventura

Otra de las joyas de este parque es Templo del Fuego, una de las dos atracciones que Universal diseñó para PortAventura (In memoriam: Sea Odyssey), y que tuvo un extraño retraso en nuestro paso que nos impediría ver el espectáculo de La Cantina al completo. La atracción sigue siendo una pasada y eso que han hecho alguna modificación, como la aparición del "guía" al entrar en las instalaciones, o pasar de ser dos actores a ser uno... pero sigue teniendo esa magia, ese halo de ambientación que nota uno desde que entra, espera y hasta que sales por la puerta habiendo gozado muchísimo con toda la tensión que se genera y con la sincronización entre el actor y todo lo que sucede en el Templo.

Ferrari Land, el miedo lo sentimos en el cuerpo

El domingo fue el día elegido para visitar ese parque llamado Ferrari Land. Una apuesta que no contaba con las simpatías de muchos fans de PortAventura y tenían motivos más que lógicos. Si nos vamos a los orígenes de PortAventura nos encontramos con cinco áreas temáticas bien ambientadas, unidas, con muchos detalles, uniformes para cada una de las zonas, un himno espectacular... si saltamos a unos años hacia atrás el comienzo del final lo puso la área de Sésamo Aventura, una especie de lugar que uno ve tras tomarse varios trippis y que, nuevamente, parece sacado de un capítulo de Los Simpsons. Ahí la ruptura con la ambientación fue total y ya supuso un "Todo vale". De ahí podemos llegar a Ferrari Land, el segundo (o tercero si contamos el Costa Caribe Caribe Aquatic Park PortAventura Caribe Aquatic Park) parque del resort. Sí, está dedicado a Ferrari y las opiniones que había no eran muy alentadoras, además de parece tener algunas cosas por ahí medio escondidas y una inauguración protagonizada por una paloma estrellada sobre uno de los miembros de Posesión Friki.

Y Ferrari Land tiene un problema: Ferrari. ¿Me explicas? Pues sí, te lo explico. La idea es que un parque tenga que llamarte la atención y a no ser que seas un fan de los coches la tematización de este parque es bastante aburrida aunque si lo que intentaban era que cierto sector externo viniera... parece que tampoco les está funcionando del todo bien con una reducción de horarios, así como era un parque que no estaba incluido en los hoteles (donde se podía comprar como entrada extra) y ahora se incluye una jornada en el parque y las entradas han bajado considerablemente de precio.

Impresiona su altura, impresiona.

Red Force es la joya del parque, el acelerator más alto de Europa, y soy muy fan de las montañas rusas pero he de decir que me esperaba bastante más. La atracción tiene toda esa tensión que se acumula antes de subir y un arranque espectacular... y a partir de ahí todo va tan rápido que en cuanto te quieres dar cuenta has subido y has bajado. Casi como un instante fotográfico desde su punto más alto para caer a la misma velocidad. Para mí no tiene la misma intensidad que un Furius Baco o Shambhala pero es una nueva experiencia interesante.

La cola de los solteros. Qué bonitas metáforas de la vida

Aunque Red Force es la joya "visible", nos encontramos que la joya "escondida" era Ferrari Experience, un lugar donde se mantuvo el misterio de que había en su interior hasta el día de la apertura. Dos salas que esconden un simulador de Ferrari de Fórmula 1, Racing Legends, y un Flying "Soarin" Theater, Flying Dreams. Ambos comparten espacio en la zona de colas que, dicho sea, impresiona bastante con una gran pantalla y una serie de proyecciones sobre los coches de ferrari que vemos "mutar" en directo. También comparten la zona del preshow que se va alternando entre una y otra atracción donde, utilizando una tecnología que hemos visto en atracciones como Harry Potter and the Escape from Gringotts (Momento en el que nos encontramos con el director del banco y con Rod para introducirnos en la aventura) o Rock'n Roller Coaster (el encuentro con los Aerosmith antes de llegar a la zona de carga) pero con Enzo Ferrari que nos cuenta las maravillas de la marca y de todo el alma que ha puesto a los coches... supongo que esa intensidad la sentirá un fan de sus coches porque yo sólo podía mirar con la cara ladeada cual perro intentando entender a su amo.

Flying Dreams, o como sentirnos unos ladrones persiguiendo a cochazos por los aires

Ambos esconden buena tecnología pero en la ejecución no son emocionantes: Racing Legends nos hace subir a un fórmula 1 de Ferrari para ocho personas con unas gafas 3D y una cúpula envolvente en la que iremos a toda velocidad viajando por circuitos de todas las épocas en una serie de competiciones para comprobar que somos los mejores. Antes de entrar nos dicen que estos simuladores han sido utilizados por los pilotos más expertos para hacer pruebas y hasta hacen algún chiste sobre dejar los fajos de billetes que tenemos (por eso de ser pilotos) en las cajoneras donde se dejan los objetos antes de subirse al fórmula 1. Flying Dreams es una atracción que sigue el estilo de Soarin' de los parques Disney y en el cual iremos volando por el mundo siguiendo a coches Ferraris y sufriendo "algunos altercados". Ambas tecnologías son puntas pero, como sucede con todo el parque, no logran tener una inmersión a no ser que seas fan de Ferrari.


Una doble torre de caída y rebote Thrill Towers, que con Hurakan Condor en el parque de al lado eran realmente inncesarias porque tienen menos alturas y, de nuevo, menos emoción. Y unos coches, Maranello Grand Race, que son divertidos para hacer un rato el ganso si no hay cola... pero aquí se acaba todo. A mediodía el parque se ha vaciado. Y nosotros nos vamos de él tras haber probado el restaurante de Pit Lane, uno de los que en PortAventura donde han instalado algunos puestos de venta automática para ahorrarte toda la cola normal al estilo de los que McDonalds ha colocado a lo largo de sus restaurantes.

De esas atracciones que son divertidas para jugar con los amigos

La mejor imagen para resumir la visita.

¿Por qué no han hecho un parque de Kylie Minogue en vez de Ferrari? ¿Por qué?

Ferrari Land tiene entrada directa por Mediterránea y creemos que más pronto que tarde acabará uniéndose como una área temática más de PortAventura tras comprobar el éxito del mismo de forma independiente. Tiene espacio para una ampliación pero lo que realmente lo mejoraría sería un cambio de temática completa algo que no veremos ya que existe un acuerdo de larga duración para que éste sea el único parque de Ferrari en Europa.

Tras unas hora más en el parque principal subiendo, bajando, y disfrutando iba tocando decirnos adiós. En el hall del Gold River, mis amigos cogían un coche que les bajaba hasta el apeadero de tren de PortAventura para regresar a Barcelona y yo cogía un AVE en Camp Tarragona. Como ya no me apetecía dar más vueltas, cogí un taxí que me tocó con un conductor buenorrísimo, así que fue un camino la mar de majo y entretenido, lleno de buenas vistas.



PortAventura: En contra

- El resort tiene el efecto burbuja, como el de los alquileres o las ventas de pisos, están en una especie pero éstas explotan: Precios inflados, es el único parque que por Halloween cobra sus pasajes del terror que (lógicamente) están menos masificados y unos precios de entrada que para la capacidad de renovación del parque son altos. Reutilizar cosas y decir que es nuevo... como que no.

- La dirección artística necesita un cambio urgente: porque aunque hayan sido creadores de los pasajes del terror que están bastante bien diseñados, son también los que hacen casi un mismo espectáculo repetido una y otra vez pero con cambios de ropa dependiendo del año. Una especie de shows de Telecinco de los 90 o Noche de fiesta de La 1 donde todo entra aunque no tenga sentido. Necesidad de volver a tener una coherencia con lo que era el parque y con los detalles.

- Los anuncios masivos: Cada esquina es como si fuera un lugar donde poder aprovechar el espacio para poner un anuncio. Es uno de los grandes cambios con respecto a muchos años atrás que la gente hacia gasto en el parque sin la exageración de promoción que rompe las áreas temáticas convirtiéndose más en un centro comercial.

- Su Halloween ha dejado de ser una referente, y llegó a ser el único de España, para ser uno de los más descafeinados que podemos encontrar. Sin ir más lejos el Parque de Atracciones de Madrid ofrece mucho más terror sin contar la sensación y el Parque Warner, gestionado también por Parques Reunidos, ha seguido su estela.

- Ferrari Land: Si un parque no te llama desde su tematización, tiene complicado encandilarte con sus atracciones más cuando parece un Telepromoción absoluto, y un poco absurdo, de Ferrari. Una retematización a cualquier otra cosa le vendría de verlas. Por soñar que no sea. Aún así merece darse un paseo por Red Force o el Flying Theather.


PortAventura: A favor

- Los trabajadores: Como en todos lados hay de todo, sí, pero si que se nota que hay un alto porcentaje de gente bastante maja y entregada a su trabajo. No hace falta que salten, peguen brincos o cosas similares pero se agradece la empatia y conexión con el cliente que hace que uno se lo pase bastante mejor. Además hay algunos que son asquerosamente guapísimos.

- Los pasajes del terror: Obviando que dos de ellos son de pago, los pasajes del terror de PortAventura tienen buena calidad pero han quedado cuasi relegados a un segundo plano por encima de todo el Halloween familiar que llevan años transmitiendo y reorientado.

- Sus atracciones míticas: Por muchos años que pasen, Dragon Khan, Shambhala, Stampida, El Diablo, Tutuki Splash, Silver River Flume, Grand Canyon Rapids, Templo del Fuego, Furius Baco o Hurakan Condor siguen siendo disfrutables como el primer día. Creo que ningún parque español tiene tantas atracciones icónicas, que sigan funcionando, en la actualidad y que no se hayan destrozado del todo por el mantenimiento.

- El personal de espectáculos: Otros grandes currantes, sobre todo viendo el trabajo que han hecho en los pasajes o en el Halloween Kingdom donde todo está perfectamente organizado y los elementos son bastante chulos. Saltos en camas elástica, música en directo, ejercicios de equilibrismo...

- La compañía de los amigos: Ya era algo que en las últimas ocasiones que visitamos el parque había sucedido pero que en esta ocasión hemos dejado bien claro que ha sido lo mejor de todo.


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